Konstantin Stanislavski (
1863-1938)
creó el archiconocido método de una forma muy natural. Fue en su
formación como actor en la que comenzó a observar y preguntarse.
Observaba las enseñanzas de sus maestros y tomaba nota de ellas. A
través de las mismas se fue dando cuenta de dónde provenían los
impedimentos que, tanto él como sus compañeros de profesión, tenían en
el día a día de los ensayos, en su camino como actores.
Le llevó toda la vida realizar “el manual”, como actor y como director.
En él expone los elementos que consideraba claves: la relajación, la
concentración, la memoria emocional, las unidades, los objetivos y los
superobjetivos. Llegó a ello tras una vida de investigación y búsqueda
desde la práctica.
Resulta curioso cómo a lo largo del tiempo este método de investigación,
esta propuesta de proceso actoral, ha influido y sigue vigente en
tantas escuelas de todo el mundo.
Cuando, a finales del siglo XIX comenzó con ello, no podía imaginar que
iba a influir tanto. En sus propias palabras, tras años de
investigación, el autor aseguraba: “Mi sistema es el resultado de
búsquedas de toda la vida…he tratado de encontrar un método de trabajo
para actores que les permita crear la imagen de un personaje,
insuflándole la vida interior de un espíritu humano, y a través de
medios naturales, encarnarlo en el escenario en una bella forma
artística”.