El
movimiento teatral colombiano ha tenido un notable desarrollo en la
segunda década del presente siglo y en particular, durante las tres
últimas décadas, en las cuales se han consolidado grupos, así como
escuelas, festivales, encuentros, talleres y giras nacionales e
internacionales, lo que ha permitido una positiva confrontación e
intercambio del teatro colombiano con otros movimientos de América
Latina y España.
A partir de un quehacer empírico, y pese a
muchas dificultades y carencias, el teatro en Colombia ha superado la
etapa del juego de aficionados, del sainete costumbrista y del teatro
literario, sin un claro concepto de la acción dramática, escrito por
poetas, novelistas y en general, escritores sin experiencia en la praxis
escénica. Las motivaciones principales surgían de influencias de moda,
en particular del teatro comercial español de la primera mitad de
nuestro siglo, como sucedió en general en América Latina con la
influencia de autores como Benavente y Casona.


